La fuerza curativa de la Esmeralda trabaja a muchos niveles:
Apacigua, vivifica, magnetiza y tonifica actuando con gran
profundidad sobre nuestro cuerpo físico. Su cualidad femenina y armonizante, se dice que nos abre a niveles de consciencia muy elevados y que nos posibilita el acceso a la comprensión de los misterios del Cielo y de la Tierra. Especialmente aconsejada en trastornos oculares, refuerza la autoestima, disminuye el temor a los exámenes.