Cuándo la verdadera pandemia es el miedo colectivo

Miedo

El miedo nos ha protegido, pero también nos ha aislado de todo lo que solíamos hacer o ser. Sin embargo, este es el momento para reinventarnos, movernos y juntos salir adelante.

Hoy en día nos enfrentamos a algo que no es perceptible al ser humano, y puede ser algo agobiante para nosotros, temerle a algo que nos es “tangible” pero si posee una tasa de letalidad alta, nos llena de angustia a los seres humanos.

En este momento de nuestra historia, nos enfrentamos a algo grande y global: El miedo colectivo, transmitido por los medios de comunicación, las redes sociales y hasta nuestros familiares, un miedo con el que muchos no podemos lidiar y que ha invadido nuestros hogares y cabezas.

Tenemos miedo a salir, a no trabajar, a perder nuestros trabajos, o a no volver a retomar nuestras vidas como antes; entendiendo que este pánico que sentimos,  es necesario,  pero no enfocarnos en él, porque de lo contrario nos veremos sumidos en un estado emocional de paranoia que nos bloquea.

Al hablar de miedo, esta es una emoción necesaria de la cual nos debemos valer para afrontar ciertas circunstancias de peligro ya sea para luchar o huir, es difícil detectarlo pero cuándo caemos en cuenta que estamos invadidos por miedo colectivo,  podemos trabajarlo para nuestro bienestar.

Nos enfrentamos a dos tipos de miedo:

El miedo a nivel físico: se expresa por medio de la sudoración, nervios excesivos, aceleración  del pulso  y sequedad en la boca, cambio de la respiración mucho más rápida de lo normal y tics nerviosos, Por otro lado está miedo a nivel psicológico que nos limita, nos impide hacer las cosas y hasta nos puede volver agresivos o introvertidos.

Qué pasa en nuestro cerebro 

Son muchas cosas que se nos vienen a la cabeza, como el exceso de pensamientos, alterando el estado de ansiedad y pensando en ¿qué hacer?, ¿para dónde ir?, ¿ya no volver a ser los mismos? Es importante aclarar que el miedo se transforma en ansiedad, una que no mata, pero sí nos afecta.

Cuando el miedo colectivo entra a nuestro ser 

En este momento nos sentimos débiles, sentimos que lo brazos pierden fuerza y nos sentimos más cansados que de costumbre, ¿pero qué esta pasado? Esto sucede sólo por una cuestión, hay una sobrecarga de ansiedad apoyada por el miedo que nos está bloqueando nuestras conexiones nerviosas, que a su vez le manda respuestas incorrectas a nuestros músculos.

Por el lado de la parte social, vemos reportes cada día de personas fallecidas, médicos que no son inmunes y amigos y familiares que son especuladores, llenando nuestra cabeza de información tóxica y dañina, logrando que nos sintamos con más temor y con menos soluciones ante una salida rápida.

Qué podemos hacer

“Apaguemos las pantallas”: disminuir el uso excesivo de pantallas es decir celulares, televisores, tabletas o todo lo que consideremos por donde nos puede ingresar información invasiva nos permitirá eliminar esas imágenes y situaciones catastróficas.

Haz frente al miedo cuidando de tu salud mental: debemos afrontar nuestro mayor miedo sin evadirlos o simplemente no hacer nada, y es aquí donde queremos hacerles una invitación al descubrimiento de ustedes mismos, a no parar, ya sea para ayudar o para ponerse creativos.

Usa esencias florales: sabemos que la sensación de miedo es agobiante, pero podemos ayudarnos a través de las esencias florales, una esencia floral que nos puede ayudar es la mezcla de rescate, la cual que en esos momentos de pánico extremo evita que nos paralicemos.

También, podemos hacer uso de la esencia floral Dog Rose que nos ayuda al miedo, a la ansiedad y miedo a perder el control cuando las situaciones nos ponen al límite, puede ser combinada con otras esencias florales pero depende de lo que deseemos trabajar; si éste ya depende de otros factores.

Esencia floral recomendada

Otras de las estrategias fundamentales para afrontar el miedo, es realizar actividades que nos permitan salir de ese encajonamiento en el que el miedo colectivo nos ha sometido,  ya sea haciendo ejercicio, leyendo, desconectándonos,  respirando o escribiendo, porque cuando ocupamos nuestra mente, ese temor pasa a un segundo plano y nos da más tiempo para abordar de manera segura la amenaza que nos toca enfrentar.