Si alguna vez has convivido con un cachorro, probablemente hubo un momento en el que parecía que todo podía convertirse en un mordedor: los zapatos, las patas de las sillas, los cables, los juguetes, tus manos y hasta aquello que jurabas haber dejado fuera de su alcance.
Antes de pensar que lo hace por travesura, hay algo importante que entender: morder forma parte de su manera de conocer el mundo y, durante la muda dental, puede convertirse en una conducta todavía más frecuente.
Entre los primeros meses de vida, los dientes de leche comienzan a dar paso a los dientes definitivos. Es una etapa de cambios en la boca que puede venir acompañada de sensibilidad en las encías y de una mayor necesidad de morder.
Por eso, más que intentar que un cachorro deje de morder por completo, el reto está en acompañarlo mientras aprende qué puede morder, qué no y cómo relacionarse con su entorno.
Una boca que está cambiando
Los cachorros nacen sin dientes y, durante sus primeras semanas de vida, empiezan a aparecer los dientes de leche. En los perros son 28 dientes temporales que, posteriormente, serán reemplazados por los 42 dientes permanentes que tendrá durante la adultez.
Este cambio suele comenzar alrededor de los tres o cuatro meses y avanzar durante los siguientes meses, aunque el ritmo puede variar de un cachorro a otro. Durante este proceso, es posible que notes que busca morder con mayor frecuencia; los objetos firmes pueden resultarles interesantes cuando tienen las encías sensibles, pero la mordida no responde únicamente a la dentición.
Un cachorro también utiliza la boca para explorar, jugar, interactuar y aprender. Es una de las herramientas que tiene para descubrir qué hay a su alrededor. Por eso, encontrar un cachorro mordiendo una mesa no significa necesariamente que esté “portándose mal”. Significa que todavía está aprendiendo a relacionarse con su entorno y necesita que nosotros le mostremos cuáles son las opciones adecuadas.
¿Por qué parece que quiere morderlo todo?
Parte de la respuesta está en que los cachorros están atravesando una etapa de enorme aprendizaje. Una textura nueva, un objeto que se mueve, algo que hace ruido o simplemente un elemento que está a su alcance puede convertirse en una oportunidad para explorar. Y la boca tiene mucho que ver en ese proceso.
Durante la muda dental, además, esta necesidad puede hacerse más evidente. Las encías pueden estar sensibles y masticar determinados objetos puede resultarles agradable, por eso es tan común que un cachorro pase de su juguete a tu zapato en cuestión de segundos.
La solución no consiste en convertir la casa en un lugar donde nada pueda tocarse. Consiste en hacer más fácil que encuentre aquello que sí puede morder y más difícil que llegue a aquello que podría resultar peligroso o que simplemente no queremos que destruya.
Te puede interesar: Cachorros inquietos: Cómo canalizar su energía y evitar conductas destructivas
La clave no es prohibir: es ofrecer alternativas
Un cachorro necesita oportunidades para morder. Si cada vez que lo hace recibe un “no”, pero nunca encuentra una alternativa clara, difícilmente entenderá qué esperamos de él. Los mordedores y juguetes adecuados pueden convertirse en una herramienta importante durante esta etapa. Tener diferentes texturas y formas permite ofrecerle opciones para explorar y masticar, mientras observas cuáles despiertan más su interés.
También puedes aprovechar los momentos en los que busca morder para redirigir su atención. Si toma tu mano durante el juego, por ejemplo, evita convertir el momento en una persecución o en un forcejeo. Interrumpe la interacción y ofrece un juguete que sí pueda morder.
Cuando lo elija, refuerza esa conducta de manera positiva y, con el tiempo, la repetición ayuda a construir una asociación sencilla: esto sí es para morder.
Hay cosas que es mejor mantener fuera de su alcance
Acompañar la muda dental también significa preparar el espacio. Cables, objetos pequeños, medicamentos, productos de limpieza, controles remotos y otros elementos que puedan romperse, tragarse o representar un riesgo deberían mantenerse lejos del alcance de un cachorro.
Esto no significa que estés “malcriándolo” ni que debas vigilarlo cada segundo. Significa reconocer que todavía no tiene las mismas capacidades de autocontrol que un perro adulto. Además, un cachorro no entiende que ese zapato viejo puede morderse, pero el nuevo no. Para él, ambos pueden ser objetos interesantes.
Por eso, mientras aprende, la prevención también hace parte de la educación.
¿Y si encontramos un diente?
Durante la muda es posible encontrar algún diente de leche en el suelo, en un juguete o incluso en su comida. También puede ocurrir que nunca encuentres ninguno: muchos cachorros terminan tragándose los dientes que se desprenden y esto puede pasar sin que represente un problema.
Un pequeño rastro de sangre ocasional también puede aparecer cuando un diente se desprende. Sin embargo, no todo lo que ocurre durante la muda debe atribuirse automáticamente al proceso.
Si notas sangrado abundante o persistente, mal olor fuerte, inflamación marcada, dificultad para comer, dolor evidente o algún diente de leche que permanece mientras aparece el definitivo, lo adecuado es consultar con el médico veterinario.
En especial, los llamados dientes de leche persistentes merecen una revisión, ya que pueden afectar la posición de los dientes permanentes y favorecer otros problemas en la boca.
La regla más importante es sencilla: si algo te genera dudas sobre la salud de su boca, no intentes resolverlo únicamente en casa.
También necesita descansar de la aventura
Un cachorro no solo necesita actividad física. Durante estos primeros meses está procesando constantemente información nueva: personas, sonidos, olores, espacios, objetos y reglas de convivencia.
Por eso, además de ofrecerle juguetes y mordedores, es importante darle oportunidades para explorar con el olfato, aprender pequeñas instrucciones y tener momentos de descanso.
Un juego de búsqueda, esconder parte de su comida para que la encuentre o practicar durante unos minutos una conducta sencilla puede ayudar a ocupar su mente y después, dormir.
El descanso es una parte fundamental de la vida de un cachorro. Cuando está demasiado cansado, sobreestimulado o no ha tenido suficientes pausas, algunas conductas pueden hacerse más intensas, incluida la necesidad de morder.
Acompañar esta etapa también significa aprender a reconocer cuándo necesita actividad y cuándo, simplemente, necesita parar.
La paciencia también se aprende
Es fácil perderla cuando encuentras otro zapato mordido o cuando tu cachorro decide que tus manos son el mejor juguete de la casa. Pero esta etapa no se trata de conseguir un cachorro que nunca muerda, se trata de ayudarlo a desarrollar buenos hábitos mientras atraviesa una etapa natural de crecimiento.
Cada vez que retiras un objeto peligroso, le ofreces una alternativa, reconoces una buena elección o repites una regla con paciencia, estás construyendo aprendizaje; y ese aprendizaje necesita tiempo.
Te puede interesar: Cómo ayudar a tu mascota a estar tranquila en su día a día
Durante los primeros meses, también podemos buscar formas de acompañar el bienestar del cachorro mientras atraviesa todos estos cambios.
Un acompañamiento para esta etapa
Aprendizaje, de Mascotas Siu, es una esencia floral pensada como complemento de bienestar durante etapas como el entrenamiento, la muda dental y esos meses en los que la energía y la curiosidad parecen no tener límite.
Puede formar parte de una rutina de acompañamiento, pero no sustituye aquello que realmente necesita un cachorro para desarrollarse: educación respetuosa, descanso, juego, supervisión y atención veterinaria cuando sea necesaria. Las esencias florales son un complemento de bienestar; no curan ni tratan enfermedades y no reemplazan la valoración, el diagnóstico o el tratamiento de un médico veterinario.
Esta etapa también pasa
La muda dental puede sentirse eterna cuando llevas semanas encontrando mordiscos donde menos los esperabas. Pero no dura para siempre.Poco a poco, los dientes de leche dan paso a los definitivos y tu cachorro también va aprendiendo algo importante: no todo lo que encuentra está hecho para morder.
Detrás de ese cachorro que parece querer morderlo todo no hay un pequeño destructor de casas, sino un animal que está creciendo, explorando y aprendiendo a vivir contigo.
Productos relacionados
CTA: Una esencia floral puede acompañar el bienestar de tu cachorro durante sus primeros meses, mientras aprende, explora y se adapta a nuevas etapas.