Hablar de la relación con la comida no siempre es fácil.
Y hablar de atracones, aún menos.
Muchas personas los viven en silencio, con vergüenza, culpa o confusión. No porque falte fuerza de voluntad, sino porque detrás de un atracón casi nunca hay hambre física, hay emoción, tensión, ansiedad, vacío o necesidad de contención.
Los trastornos de la conducta alimentaria son complejos y delicados, y merecen ser abordados con respeto, comprensión y acompañamiento. Hoy queremos detenernos específicamente en los atracones por comer, no para señalarlos, sino para entenderlos.
¿Qué es un atracón y por qué ocurre?
Desde la psicología, un atracón se define como la ingesta de una gran cantidad de comida en poco tiempo, acompañada de una sensación de pérdida de control. No es simplemente “comer de más”.
Suele aparecer cuando:
- Se reprime el hambre emocional durante mucho tiempo
- Se vive bajo altos niveles de exigencia o autoexigencia
- Hay ansiedad, estrés o estados emocionales no expresados
- Se usan los alimentos como reguladores emocionales
- Existe una relación rígida o castigadora con la comida
El cuerpo busca alivio inmediato, y la comida se convierte, por un momento, en refugio.
Lo que sientes antes, durante y después
- Antes del atracón suele haber tensión interna, inquietud, pensamientos repetitivos, una sensación de “necesitar algo ya”.
- Durante, aparece un alivio momentáneo, casi anestésico.
- Pero después… llega la culpa. Culpa por haber comido, por “no haberse controlado”, por sentir que se falló otra vez; y esa culpa alimenta el mismo ciclo que llevó al atracón en primer lugar.
No es un problema de carácter, es un desbalance emocional y energético.
¿Qué está pasando dentro de mí?
Detrás del impulso suele haber emociones que no han encontrado otro canal:
- Ansiedad acumulada
- Tristeza no expresada
- Soledad
- Necesidad de contención
- Dificultad para poner límites
- Desconexión con las señales reales del cuerpo
El trabajo no está en prohibir alimentos, sino en escuchar lo que el impulso quiere decir.
La terapia floral como acompañamiento consciente
La terapia floral no reemplaza procesos médicos o psicológicos, pero puede ser un apoyo profundo y respetuoso en el camino hacia una relación más sana con la comida.
En Siu, la mezcla Ansiedad por Comer fue creada para acompañar este proceso de forma amorosa.
Cada flor dentro de esta mezcla cumple un propósito específico:
- Brezo: acompaña la sensación de vacío emocional y la búsqueda constante de satisfacción externa. Ayuda a volver al centro y a escucharse.
- Verbena: trabaja la autoexigencia, la tensión y la rigidez mental que muchas veces preceden a los atracones.
- Agrimonia: acompaña a quienes esconden su malestar detrás de una “aparente normalidad”, ayudando a reconocer lo que realmente se siente.
- Albaricoque: apoya el vínculo con el placer y la nutrición emocional sana y sin culpa.
- Aloe: acompaña procesos digestivos que se alteran por el estrés emocional.
- Lotus: invita a la consciencia, al equilibrio y a la observación sin juicio.
- Girasol: trabaja el amor propio, la autoestima y la relación con uno mismo.
No se trata de dejar de comer, se trata de volver a sentir.
Sanar la relación con la comida es un proceso y cada paso hacia la consciencia cuenta, reconocer el impulso, detenerse, preguntarse qué emoción está ahí y buscar apoyo.
En Siu nos importas tú.