Hay días en los que todo se siente demasiado. Demasiado ruido, demasiadas emociones, demasiadas exigencias al mismo tiempo. Días en los que el cuerpo y la mente llegan al límite y ya no saben cómo sostener más.
A veces se manifiesta como una crisis de ansiedad, otras como pánico, estrés extremo, ira contenida o una sensación profunda de desbordamiento emocional. El corazón se acelera, la respiración se vuelve corta, el cuerpo entra en alerta y la mente pierde claridad.
Y no, no es exageración. Es el sistema nervioso pidiendo ayuda.
Cuando la crisis aparece
Las crisis emocionales no siempre avisan. Pueden surgir en medio de una jornada común, después de una discusión, frente a una noticia inesperada o simplemente por acumulación.
En esos momentos pueden aparecer:
- Crisis de ansiedad o pánico
- Sensación de pérdida de control
- Llanto incontenible o bloqueo emocional
- Llanto incontenible o bloqueo emocional
- Hipersensibilidad a sonidos, luces o estímulos
Para muchas personas, en especial neurodivergentes, estos estados pueden intensificarse debido a la sobreestimulación sensorial. El exceso de estímulos, cambios imprevistos o entornos demandantes pueden llevar rápidamente al colapso emocional, aun cuando desde afuera no siempre se comprenda lo que está ocurriendo.
Volver al cuerpo para salir del estado de alerta
En medio de una crisis, el cuerpo entra en modo supervivencia, por eso, lo primero es regular el sistema nervioso.
Algunas acciones simples que pueden ayudar en esos momentos:
- Respiración consciente: inhalar profundo por la nariz, sostener unos segundos y exhalar lentamente por la boca. Repetir hasta que el cuerpo empiece a soltar.
- Anclaje al presente: tocar una superficie, sentir los pies en el suelo, llevar la atención al cuerpo
- Reducir estímulos: bajar luces, buscar silencio, alejarse del ruido si es posible.
- Nombrar la emoción: reconocer lo que estás sintiendo sin juzgarlo.
- Permitirte la pausa: no todo necesita resolverse durante la crisis.
Acompañar la crisis también es autocuidado por lo que necesitamos un sostén más profundo, algo que nos ayude a atravesar la intensidad emocional sin desconectarnos de nosotros mismos.
La fórmula Rescate de Siu está pensada justamente para esos instantes críticos. Está conformada por la mezcla floral Rescate de Bach, una combinación tradicionalmente utilizada para acompañar:
- Crisis de ansiedad y pánico
- Estados de shock emocional
- Estrés agudo
- Momentos de ira, angustia o desbordamiento
- Episodios de sobreestimulación emocional o sensorial
Su acción es sutil pero profunda, ayudando a recuperar la sensación de estabilidad, calma y presencia cuando las emociones se vuelven abrumadoras.
No se trata de suprimir lo que sientes, sino de atravesar el momento con mayor contención y equilibrio.
No tienes que poder con todo. Llegar al límite no es una falla personal, es una señal de que algo necesita ser atendido con más cuidado y amor.
Respira. Escúchate. Permítete apoyo.
No estás solo, en Siu nos importas tú.