El inicio de un nuevo año suele llegar cargado de energía. Nos llenamos de ideas nuevas, propósitos y listas mentales de todo eso que hemos querido y queremos lograr este año; nos invade un impulso casi urgente de empezar, de cambiarlo todo y de no perder tiempo.
Y aunque esa energía es valiosa, también puede convertirse en prisa.
Tú y yo sabemos que lo hemos vivido:
- Comienzas con entusiasmo, pero con una sensación de presión interna.
- Como si el reloj ya estuviera corriendo y tú llegaras tarde.
- Como si no avanzar rápido fuera sinónimo de fracaso.
La realidad es otra, no todo tiene que resolverse en enero.
Hay proyectos que no caben en un solo año, hay procesos que necesitan tiempo, pausas, ajustes, y hay metas que no se logran a fuerza de exigencia, sino de constancia.
Iniciar con vitalidad no significa ir rápido, significa dar el primer paso con intención.
Iniciar también es ordenar una idea, cambiar un hábito, tomar una decisión pendiente, empezar algo que llevabas tiempo postergando. Y eso también cuenta. Mucho.
Cada esfuerzo suma, aunque no sea visible de inmediato.
Cada persona tiene su propio ritmo
Vivimos rodeados de comparaciones. Pensando en lo que otros ya lograron, lo que parecen tener resuelto, lo rápido que avanzan, pero la realidad de cada uno es distinta, y por eso nuestros ritmos también lo son.
No todos partimos del mismo punto y no todos contamos con el mismo tiempo, energía o contexto social y/o emocional.
Honrar tu ritmo es una forma de autocuidado, aceptar que avanzar despacio no es retroceder y que el presente es tu verdadero lugar de trabajo
Muchas veces la ansiedad aparece cuando nuestra mente se adelanta demasiado y pensamos en todo lo que falta, en lo que podría salir mal, en lo que “debería” estar pasando ya.
Y mientras tanto, el presente queda desatendido.
El ahora es lo único que realmente tenemos, el único espacio donde podemos actuar, decidir y construir. Cuando te enfocas en lo que puedes hacer hoy, el futuro empieza a acomodarse solo. Paso a paso. Por añadidura.
Un aliado para bajar la prisa mental
En este proceso de iniciar con energía, pero sostener con calma, Siuansia puede convertirse en un apoyo que acompaña esos momentos en los que la mente corre más rápido que la vida, ayudando a:
- Disminuir la prisa mental
- Soltar la anticipación excesiva del futuro
- Volver al presente con mayor claridad
- Centrarse en el ahora como punto de equilibrio
No se trata de dejar de soñar o planear, sino de habitar el camino sin ansiedad, porque el futuro no se construye desde la urgencia, sino desde la presencia.
Este año no necesitas hacerlo todo, solo necesitas empezar… y continuar. Con vitalidad, sí, pero también con calma.